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Querido Javier, el Señor puso en tu corazón una vocación muy concreta: la de servir a tus hermanos también en las cosas que se refieren a Dios. Desde que dijiste que sí al llamado de Dios te viniste preparando y ahora vas a recibir el Diaconado, primer grado en orden al sacerdocio ministerial.

Ser diácono significa ser servidor. La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos relata la elección de los siete primeros diáconos; recibieronese ministerio de manos de los Apóstoles para ocuparse del servicio a los más pobres.  Los Apóstoles los eligieron para ese servicio en nombre de Dios, ellos dijeron que sí y empezaron a actuar. Sabemos poco de ellos;al diácono Felipe el Espíritu Santo lo animóa acercarse al carruaje de un eunuco que era funcionario de la reina de un pueblo de religión pagana; Felipe le prestó un importanteservicio: le explicó las Escrituras, lo bautizó, e inmediatamente fue llevado por el Espíritu Santo a servir en otro lado. 

Las palabras de consagración que en un momento voy a leer pidenque resplandezca en vos Javier como diácono un estilo de vida evangélica, amor sincero, solicitud por los pobres y enfermos. También que el ejemplo de tu vida ayude a la gente a ponerse en camino de alcanzar algún día al Cielo, imitando a Cristo,que no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por una multitud.

¿Cómo nos imaginamos cada uno de nosotros a Cristo servidor? No hace falta pensar demasiado, basta leer cualquier pasaje del Evangelio. Contemplamos a Jesús absolutamente olvidado de sí mismo, ni de comer se acordaba. Vivir en función de los demás sin pensar en nosotros mismos es difícil, cuántas veces nos complicamos pensando si se dieron cuenta o no de un servicio que prestamos, si lo agradecieron o no, y así en vez de la alegría de servir se nos puede metertristeza en el alma. 

Cristo vivía en función de las necesidades de los demás, las descubría e inmediatamente se hacía cargo. El buen samaritano es imagen del mismo Cristo que vive para servir.

Como diácono te tocará estar atento al servicio de la caridad. El Papa ha previsto que el domingo próximo sea la Jornada Mundial de los pobres, para que pongamos nuestra mirada en quien más lo necesita.

Te corresponderá como diácono Javier un servicio muy importante:anunciar la Palabra de Dios y la predicación. Enseñar a la gente, asistido por el Espíritu Santo, para que conozcan mejor a Jesucristo, lo amen, y se dejen transformar en imagen suya. Tenés que rezar mucho, nosotros por vos Javier, para que no agarre el micrófono el diácono Javier, sino el Espíritu Santo por medio de su nuevo diácono.

No es poca cosa la llamada al servicio del Altar propia del diaconado. En la Misa se hace presente el mismo Jesucristo; tenemos que tratar muy bien a Jesús Eucaristía, preocupación principal de todo diácono.

Podrás impartir el Sacramento del Bautismo y asistir Matrimonios. Estás llamado a un servicio de caridad importantísimo: llevar a los enfermos y ancianos el consuelo de la Palabra y el alimento de la Eucaristía como Ministro Ordinario de su distribución.

Es algo maravilloso dedicarse por entero a servir a los demás, desprendido de todo lo personal.Que Dios mantenga siempre vivo ese deseo en tu corazón, y que despierte ese deseo de servir en el corazónde muchos jóvenes, que hacen falta que muchos se entreguen por completo al Señor,ocupándose de los demás, para que Dios sea más conocido y más amado, para que Cristo entre en la vida de la gente y en la sociedad.

Servir incluye rezar por la gente, por sus necesidades. Escuchar a alguien y alentarlo.  Tendrás como diácono -y después como sacerdote- innumerables ocasiones de sacrificarte por la gente en lo que hace a tu ministerio; a veces en detalles pequeños como una sonrisa o un saludo atento, tratando con cariño a todos, haciendo amable el camino que conduce a Dios. Me venía a la cabeza la cantidad de saludos breves por escritos que envía el Papa Francisco, evidentemente con sacrificio personal porque tiempo no le sobra.

Que lindo Javier, que la característica de tu vida sea la de servir. Exige mucha humildad, le pedimos ese regalo a la Santísima Virgen María para vos. Ella estaba en las bodas de Caná atenta a las necesidades de los demás, descubre que no tenían suficiente vino, empuja a Jesucristo a hacer su primer milagro convirtiendo agua en vino bueno, y nos quedaron el regalo de sus palabras en esa ocasión: hagan lo que Cristo dice.

¿Y quédice Cristo?  … el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes: y el que quera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud (Mt 20, 27-28).