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Siguiendo el ejemplo que aparece en los Hechos de los Apóstoles donde Felipe evangeliza al etíope, el obispo destacó: “Tenemos que acercarnos a la gente, buscarla, no podemos quedarnos pasivos, debemos aprovechar todas las ocasiones, sin miedo a gastarnos. Hacerlo, con el sacrificio que haga falta, supone salir al paso de la ausencia o la lejanía de Dios en que están sumidas tantas personas”.

Dirigiéndose a los fieles, Monseñor Barbaro, animó a seguir rezanso por más vocaciones: “Recen por las vocaciones sacerdotales, son una urgencia prioritaria en esta Diócesis. Necesitamos muchos más sacerdotes para que la Palabra de Dios llegue a todos los rincones con la autoridad que da el Sacramento del Orden, para que los Sacramentos, canales de la Gracia, puedan alimentar la vida espiritual de las multitudes que habitan en este enorme territorio, para que la Iglesia esté presente en la persona de sus ministros llevando el amor de Dios a todas las personas. Que el Señor mueva los corazones de muchos jóvenes; que como Jeremías se dejen llevar, que Dios -si son fieles- los hará eficaces instrumentos en sus manos y muy felices. En el Año de la Misericordia, no deja de ser un regalo de la Misericordia de Dios un ministro más para su Iglesia, y le pedimos con mucha fe la Misericordia de más obreros para su cosecha(Mt 9, 38)”.

Al final de la celebracióbn, el nuevo diácono dirigió unas palabras. Agradeció a Dios por su llamada y por su amor hacia él, y a María Santísima por cuidarlo. Agreció, además, a Monsñor Barbaro por su acompañamiento constante, a Monseñor José Lorenzo Sartori y a Monseñor Gustavo Montini. También agradeció a sus padres y hermanos, y a la comunidad donde nació su vocación, a los seminarios donde se formó y a todas las personas que lo acompañron a lo largo de su vida. Finalizó invitanto a todos los jóvenes a preguntarse que quiere Dios para sus vidas y a seguir su voluntad.

El diácono Daniel pudo saludar a todos los fieles en el patio de la Catedral y seguidamente pasaron al salón parroquial para compartir un ágape fraterno coordinado por los fieles de la misma Catedral.

El futuro sacerdote es originario de la localidad de Avía Terai, a 30km de la sede diocesana. Inició sus estudios primarios en la misma localidad en la Escuela de Educación Primaria N° 164 “2 de abril”. Continuó sus estudios secundarios en el Colegio de Educación Polimodal N° 27. En el año 2010, luego de un discernimiento vocacional, ingresó al Pre Seminario Cura Brochero.

Daniel perseveró en su formación hacia el sacerdocio ingresando en el Seminario Mayor Interdiocesano La Encarnación, de Resistencia, y continuó sus estudios de teología en el Seminario Internacional Sedes Sapientiae de Roma, culminado con el Bachillerato en Teología el pasado mes de junio.

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