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El Catecismo nos enseña que al morir, en el Juicio Particular,saldrá a la luz el secreto de nuestro corazón, cuál era nuestra actitud sincera, real,hacia Dios,evidenciada por nuestra actitud hacia los demás. Puede ser que recemos un poco, que creamos en Dios, pero nuestra adhesión a Cristo sería pobre o casi nula si fuera pobre nuestro interés por el prójimo.

Tenemos un solo corazón para amar; con el mismo corazón que amamos a Dios también amamos a los demás. Si nuestra actitud hacia el prójimo evidenciara egoísmo, ¿cómo podemos afirmar que nuestra disposición hacia Dios es generosa yentregada?Podremos tener una actitud cordial con Dios, de no rechazo,ode un simple cumplir algunas exigencias cristianas. Pero un corazón cerrado por el egoísmo no es capaz de amar ni a Dios ni a los demás: ambos amores van juntos porque salen del mismo corazón.

El Profeta Isaías dice de modo muy gráfico qué es lo que espera Dios, lo acabamos de oír: romper las cadenas de la iniquidad (el diccionario traduce esta palabra por maldad, injusticia grande);liberar a oprimidos (hay distintos modos de oprimir, de esclavizar, de hacer sufrir a alguien que de algún modo depende de nosotros); compartir pan con los hambrientos, vestir al desnudo, saciar al alma afligida (cuánta gente afligidanos encontramos, nuestro interés, una palabra con amor, ya es un gran consuelo). Invita Dios a través de Isaías aapartar la maledicencia (o sea el hablar mal del otro y lastimarlo en su fama), y ano esconderse de quien es carne propia; uno se esconde cuando no se quiere complicar. Recuerdo haber leído hace años un cuento; alguien que se consideraba amigo fiel de otro hombre, lo deja solo en el momento de necesidad razonando de modo egoísta:  a nadie le gusta que lo vean enfermo; preferirá la soledad en medio de su sufrimiento; si le llevo algo de comer pondré en evidencia su necesidad y se va a sentir humillado, … tranquilizaba su conciencia, no lo visitó y cuando el amigo murió buscó quedarse con sus pertenencias porque él era el amigo fiel.

Volvamos a Isaías: añade que cuandoen el corazónhay una actitud sincera de generosidadque se evidencia en el interés y entrega hacia el prójimo, ´tu luz despuntará como la aurora, y tu curación aparecerá al instante, tu justicia te precederá y la gloria del Señor cerrará tu marcha. Entonces clamarás, y el Señor te responderá, pedirás socorro, y Él te dirá: ‘Aquí estoy’ El Señor te guiará de continuo, te dará fuerzas, …..

Quería resaltar estas afirmaciones. Dios nos dice por boca de Isaías que de nuestra entrega a los demás depende que nos concedatodo lo bueno que necesitamos en esta vida y para alcanzar la salvación eterna. Y dice claramente que si somos generosos con el prójimo, al pedir algo a Dios escucharemos su respuesta: acá estoy,camino a tu lado, te guío. Tal vez se retrasaporque otra es su Voluntad, pero en medio incluso del sufrimiento percibirermos ese ‘acá estoy’, dándonos serenidad, paz, e incluso alegría.

Tenemos mucha necesidad de la ayuda de Dios. El Señor quiere dar con creces todo lo que más nos conviene, pero nos esté pidiendo que examinemos primero nuestra conciencia para ver si nuestra generosidad con el prójimo nos hace acreedores de tantos bienes. Te invito a mirar tu actitud con la propia familia: ¿estás primero vos o están primero los demás? ¿Sabés descubrir las necesidades y darte sin pensar en vos mismo o en vos misma,o vivís pensando en tus derechos? ¿Buscás tu felicidad en la felicidad de los demás, en darte a ellos, o en gustos o caprichos personales? Si algo de esto sucede, Dios está lejos del horizonte de tu vida;serás feliz si tu corazón está verdaderamente en Dios y en los demás.

Hay a nuestro alrededor mucha sed de cariño,de atención, de comprensión, de trato amable;el desamor, la violencia aunque sea mínima no es humana, es más propia de animales salvajes. Hay muchos peregrinos, desorientados, con frecuencia jóvenes,que necesitan de nuestro interés y ayuda. En la propia casa puede haberdesamparo, soledad profunda, por el orgullo de todos. Qué pena grande que alguien haga ‘la suya’ y deje sufriendo a otros. No solo no piensa en los demás, no piensa en su propia salvación eterna que pone seriamente en peligro. Tenemos que rezar más y como buenos samaritanos salir al paso de las necesidades que encontramos por el camino, a veces en la propia casa.

San Roque era muy sensible a las necesidades de los demás. Dejó su buen pasar -su familia tenía medios económicos- para ocuparse de los enfermos víctimasde la peste. Era  tal su interés y entrega, que Dios lo escuchaba: con su oración y la señal de la cruz trazada sobre la frente de los enfermos lograba que algunos se sanaran. Cuando se ama se está dispuesto al sufrimiento, los egoístas no saben amar; San Roque amaba mucho y no le importó sufrir el contagio de la peste. Por Gracia de Dios se recuperó y cuando volvió a su pueblo, confundido con otro, lo metieron preso; sufrió esa situación con Cristo que también estuvo preso. Al amortajarlo descubrieron que tenía trazada una cruz en el pecho; su padre le había hecho esa marcaal nacer y así reconocieron que era hijo de aquel hombre noble y cuál era su familia. Llevaba la cruz trazada en su pecho, pero la llevaba cargando con las necesidades de los demás; entonces Dios lo escuchaba, estaba a su lado y lo recibió en su Reino.Se extendió su fama de santo y la gente acudía a su intercesión poderosa ante Dios;confiaban a sus cuidados lugares de atención de enfermos y  necesitados poniéndole su nombre.

Nuestra diócesis lleva su nombre, lo tenemos por Patrono y estamos muy necesitados. Le pedimos que nos una más a Cristo, que nos purifique de todo egoísmo, del orgullo, de las pasiones desordenadas. Dios oirá nuestros ruegos si somos gente de paz y no de discordia, que aman de verdad y se dan a los demás.

En esta novena hemospedido mucho por las vocaciones. Que a través de nuestro Patrono San Roque, el Señor mueva el corazón de muchos jóvenes, que experimenten la maravilla de ser llamados por Dios, que no se cierren a esa invitación de Cristo a ser presencia suya en este mundo, llevando a todos el mensaje de salvación, la Vida de Dios a través de los Sacramentos, el consuelo y el amor de Dios por cada uno. Así sea.

+Hugo Barbaro

Obispo de San Roque de Pcia. Roque Sáenz Peña

1-III-2017

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