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Siguiendo las indicaciones de las autoridades civiles se ha suprimido por algunas semanas la celebración de la Santa Misa, desde el último fin de semana ya en muchas parroquias. En bastantes transmiten la celebración por medios de comunicación, en la anterior carta daba algunas pautas que podrán ayudar a afianzar la piedad eucarística.

Como ha pedido el Santo Padre en Italia, en la medida de lo posible será oportuno que los templos estén abiertos de manera que quienes quieran, evitando ir en grupos o la cercanía, puedan entrar a rezar cuando salen de sus casas para alguna compra. Esto siempre que no haya alguna disposición en contra de la autoridad local.

Preventivamente las autoridades civiles nos indican que debemos aislarnos permaneciendo en casa lo más posible, evitando salidas, reuniones, etc.; estas pautas son especialmente exigentes para los mayores de 65 años. El portador sano puede ser transmisor de la enfermedad. Insisto en la importancia de ser ejemplares en la obediencia; las medidas tienen que ver con el cuidado del prójimo, no solo el nuestro; se trata de quedarse en casa para frenar el contagio lo más posible, es un sacrificio, hay que hacerlo.

En cuanto a la atención de las secretarías parroquiales, será el párroco quien determine el modo de proceder acorde a la situación en cada sitio. La atención podrá ser telefónica, por WhatsApp o por e-mail. Convendrá facilitar por el medio más adecuado el contacto y horarios generosos de atención. De acuerdo a las circunstancias algunos voluntarios, incluso desde su casa, podrán colaborar.

Ruego a los fieles que en estas semanas de aislamiento llamen a la secretaría solo para lo que sea importante, como la urgencia en la atención de un enfermo, o un Bautismo también de urgencia, etc. Tengan en cuenta que por las medidas de prevención también las parroquias cuentan con menos personal.

No podemos negar la Confesión sacramental a quien razonablemente la pida, pero debemos respetar las indicaciones de aislamiento previstas. En la medida de lo posible convendrá atender en el confesonario, asegurando un lienzo de separación en la ventanilla. Donde no dispongan de confesonario, será prudente atender en lugares abiertos y con suficiente distancia entre el sacerdote y el penitente. Para cuidarse de un posible contagio y cuidar al sacerdote, los penitentes procurarán prepararse bien de manera que las confesiones sean breves, evitando conversaciones ajenas al Sacramento a recibir.

En la carta del 15 de marzo les hablaba de la ejemplaridad social cristiana. Sería moralmente grave, hasta inhumano y cruel, aprovecharse de la situación para aumentar precios de productos necesarios y escasos como el alcohol, insumos médicos, algunos alimentos, etc. También sería inmoral el acaparamiento de los mismos a la espera del aumento de precios. Y reprobable también no cumplir con obligaciones necesarias a la sociedad sin razones que lo justifiquen. Evidentemente todos debemos tomar los recaudos para protegernos y proteger del coronavirus, pero nadie puede aprovecharse de las circunstancias con una excusa falsa para no trabajar: son momentos para ocuparse de todos, y cumplir la propia función de otro modo desde casa, si fuera el caso.

El aislamiento o la misma limitación de edad también podría obligar a tener que recortar el trabajo a personas que viven de un sueldo con contrato precario, con pago diario o semanal por ejemplo. Debemos ser solidarios y misericordiosos con el prójimo, obrando cara a Dios que es quien juzga, también las intenciones de ambas partes. Estemos atentos a las necesidades que se suscitan a nuestro alrededor, podrá faltar dinero para la comida.

Se señala la importancia de aislar a personas de riesgo o a un eventual contagiado. Caridad es atenderlo, pero sin ceder a sentimentalismos que podrían acabar en contagios; en ocasiones habrá que comunicarse solo por teléfono o de lejos, también al llevar la comida; no se reunirá gente para un festejo o para compartir una cena; etc.: se trata de quedarse en casa, es buena a penitencia en Cuaresma.

La mayoría de nuestras parroquias viven de los aportes de los fieles a través de estipendios de las Misas y de las limosnas que se recoge en las colectas. La no celebración de Misas pone en la seria dificultad de no poder pagar servicios, sueldos y demás gastos ordinarios. Por eso pido a todos la caridad de estar atentos a esta necesidad y que, en la medida de lo posible, dejen un sobre con algún aporte en sus respectivas parroquias.

Como les decía ayer, debemos estar pastoralmente activos en esta circunstancia. Con creatividad podemos hacer mucho en la evangelización y en la catequesis, como por ejemplo en el ámbito familiar, o a través de las redes sociales para la instrucción religiosa, para rezar el rosario, el Viacrucis o difundir algo útil desde una mirada religiosa. Los jóvenes, expertos en el manejo de redes, puede hacer mucho en esto.

Será positivo compartir en estas semanas iniciativas pastorales que parezcan útiles a otras parroquias o personas en estas circunstancias. Agrada a Dios que no estemos esperando tiempos mejores, sino que estemos ahora muy activos tanto en la evangelización como en la solidaridad. No perdamos este tiempo de gracia y de crecimiento espiritual, apostólico, y de mucha oración. Los padres de familia son responsables de que se aproveche este tiempo en sus casas.

En estas semanas sin clases, en las Unidades Educativas dependientes de la diócesis, los Directivos enviarán a los padres material y orientaciones para que los niños y jóvenes puedan dedicar tiempo al estudio. Los padres, primeros educadores, deben exigir con la convicción de que el tiempo ocupado -y más en esta situación que vivimos- es muy importante para la formación de los chicos, tanto la actual como la necesaria para la vida que no suele estar exenta de dificultades y exige saber adaptarse a las mismas; no estamos de vacaciones, sin en medio de una dificultad que afecta a todos, hay que aprovechar el tiempo que es de Dios.

           

Algunas medidas sanitarias que toman las autoridades civiles pueden acarrear a algunos perder ganancias lícitas, complicaciones personales o familiares a veces serias, suspender actividades importantes programadas hace tiempo. Insisto nuevamente en que no tenemos elementos como para juzgar sobre la oportunidad de lo que se nos indica; se trata en muchos casos de medidas preventivas. Es una oportunidad más que se nos ofrece para aprender a razonar y decidir desde el bien común, desde lo que interesa a todos, y en especial a la población más vulnerable, sacrificando -heroicamente si hiciera falta- lo personal. Dios bendecirá el ejercicio de la obediencia que muchas veces implicará grandeza de espíritu.

Seamos creativos en todos los ámbitos. En Cuaresma podremos avivar la oración, rezar más y en familia. Ofrecer también a Dios la penitencia que supone quedarse en casa. No perdamos el tiempo que es de Dios, menos aún mirando todo el día noticias que tensionan sobre la pandemia de coronavirus; evitemos también todo lo que siembre pánico.

Agradezco en nombre de todos a los agentes sanitarios que están sirviendo a todos con mucha generosidad, incluso exponiéndose al contagio. Rogamos por ellos a nuestro Patrón San Roque, quien tanto trabajó con enfermos, que los proteja y llene de bendiciones.

            Seguimos unidos en la oración, para que se controle esta pandemia cuanto antes y por tantas intenciones. Imploro de Dios una especial bendición para todos.

Presidencia Roque Sáenz Peña, 17-III-2020

+ Hugo Nicolás Barbaro

Obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña

Chaco – Argentina


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