:

escudo

Muy queridos fieles:

Se acerca el sábado 25 de abril, día en qué celebraremos 400 años de Nuestra Señora del Valle. Bastantes de Uds. estaban inscriptos como congresistas y muchos pensábamos participar de las celebraciones previas y por supuesto de la Misa central. Veníamos preparándonos con el Año Mariano para celebrar a Nuestra Madre en Catamarca unidos a tantos peregrinos de tantas partes del país, deseosos de salir renovados en nuestra fe, en nuestra devoción a la Virgen María, y lleno de alegría, de alegría misionera.

Estamos celebrando la institución de la Eucaristía. Empecemos nuestra reflexión metiéndonos en la escena de la Última Cena.

Jesús celebraba la Pascua Judía con sus Apóstoles. A los doce les llamaría la atención la solemnidad con las que el Señor les mandó preparar esa Cena. Tenían bastante miedo porque sabían que las autoridades lo buscaban para matarlo. Esa Cena debió durar bastante tiempo; Jesús, con el tono de quien se despide, les dio bastantes indicaciones precisas para el futuro.

San Juan comienza el relato de esa Cena diciendo: Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo (Jn 13,1). Entre las manifestaciones de ese amor, en esa Cena nos dejó la Eucaristía.


colabora hoy